Es realmente lamentable que entre tantos del pueblo de Dios exista tanto desconocimiento acerca de las enseñanzas y de la operación de los Dones del Espíritu Santo. 1 Cor. 12:6-11, 14-21.

Puesto que la labor de la Iglesia en el mundo es fundamentalmente una labor espiritual y sobrenatural, se requiere poseer facultades espirituales y sobrenaturales para la adecuada realización de esa labor. Efe. 6:12; 2 Cor. 10:4. Los dones del Espíritu Santo son esas capacidades y facultades.

Sin los dones del Espíritu Santo, la Iglesia carece del equipo necesario para su cabal ministerio, su defensa, su conflicto y triunfo contra los poderes del mal en el mundo.

Los nueve Dones del Espíritu Santo pueden ser clasificados fácilmente en tres divisiones:

Dones de Revelación:

Dones de Poder:

Dones de Inspiración:

Es la voluntad de Dios que todos estos dones estén en plena operación en la Iglesia. Dice la Palabra de Dios: «Procurad los dones espirituales». 1 Cor. 14:1. También dice: «Empero procurad los mejores dones».

Para recibir y manifestar los dones debemos: Orar, 1 Cor. 14:13; ejercitar fe, Rom. 12:6; tener motivos puros, Hech. 8:20.

Al mismo tiempo que los dones están en continua operación en la Iglesia, no debemos olvidar el amor y todos los demás frutos del Espíritu Santo. Dones sin amor es címbalo que retiñe; amor sin dones es parálisis que mata.

Dones y frutos: frutos y dones. Seamos completos, balanceados. «Lleguemos a la unidad de la fe y el conocimiento del Hijo de Dios, a un varón perfecto, a la medida de la edad de la plenitud de Cristo». Ef. 4:13.

PREGUNTAS

¿Qué lugar ocupan los Dones del Espíritu Santo en el trabajo de la Iglesia?
Menciones los Dones. Clasifíquelos.
Defina los Dones.
¿Qué cosas debemos hacer para recibir y ejercitar los Dones?

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